Pensé que podría huir del horror, pero ya que este me persigue a donde quiera que vaya, ya que lo tengo dentro, supongo que no tengo más remedio que dejar de correr y enfrentarme a él.
Más cansado, pero también más sabio, desando mis pasos y regreso a ese lugar de Massachusetts que juré que nunca volvería a pisar...
Confío en que mi retorno anime a mis compañeros madrileños no sólo a seguir mis pasos sino a que nos movamos más también por nuestra ciudad!
Nos vemos!!!